En los últimos años las rotaciones de jugadores en las alineaciones de los equipos de fútbol han ido aumentando progresivamente y ahora es raro el equipo que no las practica.
Cuando la alineación no es del agrado del público, pero los resultados son positivos el entrenador no es criticado excesivamente. Los problemas empiezan cuando los resultados comienzan a no ser los deseados. Esto es lo que le ocurrió al técnico del Sevilla, Manolo Jiménez, en el partido jugado últimamente contra el Betis; gran parte de la afición sevillista le criticó duramente por no sacar al campo a Jesús Navas y Diego Capel en el primer tiempo. Para los seguidores sevillistas estos jugadores deberían jugar siempre. Esta crítica se endureció de forma especial por ser ante su máximo rival, que le superó claramente en el primer tiempo. Al salir los citados jugadores, en la segunda parte, su equipo mejoró de forma apreciable, lo que pareció dar la razón de forma inequívoca a los hinchas.
En general los aficionados no entienden este sistema de rotaciones y prefieren ver en el campo a los mejores jugadores sobre el césped y se aferran a una alineación titular, que puedan sabérsela de memoria. En el recuerdo de los de mayor edad todavía resuenan los Cinco Magníficos del Zaragoza y los Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento. Para colmo, parecía que estos grandísimos jugadores nunca se lesionaban. Caso paradigmático es el de Gento cuyo eterno suplente, Manolín Bueno, a pesar de su gran calidad prácticamente no jugaba nunca. Entonces jugaban siempre los mejores y no parecía existir otra posibilidad.
Los desencuentros entre técnicos y aficiones serán frecuentes, especialmente cuando los mejores jugadores no figuren en el once inicial sin estar lesionados y habiendo realizado grandes actuaciones las jornadas precedentes. Hay quien no entiende que los tiempos cambian también en esto.
Para evitar este problema sería conveniente que los técnicos informaran a la afición con la mayor transparencia y detalle posibles, a la vez que ejercen una actividad didáctica y muestran confianza y seguridad en sus nuevos métodos.
En la actualidad, las cosas están cambiando conceptualmente, en gran parte debido a que las ciencias de los deportes hacen contribuciones importantes como resultado de las investigaciones. Por ello los entrenadores razonan de una forma compleja y a largo plazo. Así, planifican la temporada con su equipo técnico: médicos, fisioterapeutas, preparadores físicos, etc. teniendo en cuenta el número de partidos que tienen que jugar sus equipos a lo largo de la temporada, las características físicas y mentales de los jugadores, el estado de forma que no puede mantenerse en su estado óptimo toda la temporada, las motivaciones, el compañerismo, el ego individual, la autoconfianza y un largo etc. que sólo ellos conocen con detalle.
Para los entrenadores, en general, el sistema de rotaciones ha venido para quedarse y algunos de ellos van incluso mucho más lejos al ser partidarios de una mayor flexibilidad en los cambios. Así, Pep Guardiola ha manifestado recientemente que le gustaría ser Aíto García Reneses, para hacer cambios cada dos minutos.
Mi opinión sobre este asunto es que vendrán cambios mayores todavía. En el baloncesto hemos visto, en los últimos años, que cada una de las dos partes se ha desdoblado a su vez y ahora son en realidad cuatro. Esto ha permitido a las televisiones disponer de más tiempo para la publicidad siguiendo la tendencia de los Estados Unidos con la NBA.
Dado el progresivo aumento de los presupuestos de los equipos, que, no lo olvidemos, son en su grandísima mayoría sociedades anónimas, la necesidad de obtener mayores ingresos se incrementará de forma paralela. Dadas las limitaciones del número de espectadores presenciales y también del precio de los abonos, el incremento de los ingresos vendrá sobretodo de los derechos televisivos y aquí es la publicidad la que manda.
Dentro de algún tiempo, es probable que veamos los encuentros de fútbol por televisión en un formato parecido al del baloncesto y haya cambios de un número mayor de jugadores en cualquier instante, a lo largo de las diferentes partes del partido.
En este caso es muy probable que aquellos entrenadores muy tácticos, partidarios de llevar la práctica de los cambios al máximo, como Guardiola, sean muy felices. Todo esto es especular pero tiene una base muy sólida: el dinero. Tiempo al tiempo.