Como buen andaluz tengo la costumbre de dormir la siesta, aunque sean sólo veinte minutos en el sofá, con el televisor encendido. Es muy desagradable, en ese momento, que te despierte el timbre chillón y tener que levantarte a coger el teléfono. La mayoría de las veces son chicas que pretenden vender cualquier cosa: una tarjeta de crédito, un nuevo servicio telefónico o cualquier cosa para el hogar. Supongo que llamarán antes por la mañana, lógicamente en horas de oficina, pero que al no haber nadie en casa insisten en las primeras horas de oficina de la tarde, pero, casualidades de la vida: coinciden con mis horas de siesta. En fin, ya me he ido acostumbrando y mi respuesta suele ser negativa; más después de que algunos contratos acordados por teléfono, sin ver la letra pequeña, me hayan salido rana. Nada diferente de lo que tienen que soportar la mayoría de los ciudadanos por otra parte.
Hace varias tardes-noches leía, por Internet, un artículo atrasado sobre el sexto y definitivo partido de la pasada final de la NBA, entre los Angeles Lakers y los Boston Celtics, y me llamó la atención la opinión del entrenador de Los Lakers, Phil Jackson, quien criticaba a Pau Gasol por su falta de agresividad en el encuentro. Hombre, puesto a opinar, creo que Pau tampoco tiene los kilos y la corpulencia de su hermano Marc y sus movimientos son más ágiles e inteligentes que duros. En cuanto a la actitud competitiva nunca puede reprochársele nada.
En ese momento sonó el teléfono y una chica con acento argentino inconfundible me preguntó si yo era el Sr. Ramón. Su forma de llamarme era totalmente extraña, ya que Ramón es mi segundo nombre y no apellido. Sus palabras me daban a entender que pretendía vender algo por catálogo por lo que, sinceramente, no presté mucha atención ya que le diría que no me interesaba, y seguí enfrascado en mis pensamientos en presencia de mi mujer y mi hija.
Phil Jackson
Modelo de un catálogo
Pau Gasol en un partido de L. A. Lakers
Algo me llamó la atención que no capté del todo y le pregunté a la señorita al teléfono sobre lo que vendía; me dijo: “…eso, que si estaba interesado en recibir en casa un catálogo de señoritas”. La verdad no daba crédito a lo que oía y no sabía cómo expresarle mis dudas: “catálogo con fotos de señoritas de compañía” me contestó, por si me quedaba duda sobre la oferta. No pude evitar decirme a mí mismo: Joder, esto sí que es agresividad y no la que pide Phil Jackson. Debe ser cosa de la crisis económica.
Como la crisis parece que no ha tocado fondo todavía veremos cosas aún más sorprendentes y es que todo el mundo tiene que comer: Ley de vida. Ley de la Naturaleza.
Nota importante: La foto de la modelo no procede del catálogo de marras. Es cogida de Internet con la ayuda inestimable de Google. Siempre puede haber algún malpensado o…